29-08-2011

THE END

En estos momentos, me imagino cómo habría sido si lo hubiesen filmado. Soy demasiado ególatra, o soberbio como me dices tú, para caer en la ridiculez de filmarme sin verme, así que necesito de un asistente.

Habría sido en retrospectiva in media res, claramente. Escucharía una música calmada, estaría feliz: gritaría. Sí, pero de júbilo: ya nada perturba. ¿Me crees capaz? No sé para qué te hablo si lentamente te maté. Capacidad inocua del ser sin ética y profundamente turbado. En fin, le dirigiré mis palabras al caballero camarógrafo simpaticón y de mirada inquieta, como tú, ¿tú?

Suenan esas típicas funciones musicales; de esas que te hacen saltar de la cama y moverte al compás del sonido melodioso y justificado. Claro, se fundamenta en el deseo de felicidad. ¿Está bien, señor camarógrafo? Usted sabe que parece que es mejor lo que escribo a lo que miro bajo mi cámara filmadora de mentiras. Prosigamos, ¿quieres? Me paro, camino en pelotas y bailo mirando ese paquete que fue utilizado grotesca pero mágicamente la noche anterior. No es que sea pornográfico, pero me da felicidad el hecho de sentir que aquella cosa que se mueve entre mis piernas entregó felicidad y placer a una persona, además de eyaculaciones sin sentido. Me muevo con gusto. No enfoques tanto el pene. Piensa que da un poco de vergüenza. Ponle esos cuadritos de colores.

Y claro, todo es caluroso, es diciembre, es 27 de diciembre; todo es de colores: está recién estrenado el verano. No obstante, se nubla todo. ¿Acá puedo parar? No me gusta que sea todo tan obvio: los colores no siempre indican júbilo: muchas veces caminé de negro sintiéndome absolutamente pleno. No quieres que te contradiga, está bien, seamos obvios. No me dejas ni acceder con ese tema de los colores: nunca he sido chillón; y sí, esto también es como una autobiografía.

Lo nublado turba… turba mi celular: suena; escucho; no hablo nada; las pupilas se dilatan: abres y cierras; enfocas más adentro; llegas hasta mis pensamientos, pensamientos atroces, por supuesto. Y lloro. ¿Eso no está de más, cierto? Bueno. Lo curioso es que no necesito pensar en algo triste: eso siempre me hace llorar. Y me olvido de los dos puntos, para pasar al siguiente nivel. Espero a que acabes sobre el celular. Quiero ser la víctima, camarógrafo, ¿ya? Nada bueno tras la línea telefónica: esa persona a la cual escucho no es buena ni nada, es un ser horrible que jugó con este pendejito de 21 años (pendejito, así me decía antes… antes, hasta que le dije que no, que no tenía por qué ser tan parecido al mundo… accediste a medias parece, porque lo que escuché era como si creyeras que la persona con la que habías estado ya casi un año era un webón inmaduro y superficial, siendo que era casi todo lo inverso, aunque tu estúpido amigo te haya dicho lo contrario:

“Siempre los cabros chicos quieren otras cosas, y nosotros, somos ya grandes, no caigas en su juego malévolo”

No sé las palabras exactas, pero así me sonó cuando tiempo después me lo contaste. Como si no supiera que ese amigo tuyo, se coge a su amante cuando su pareja se va, pero lo hace en otra cama para parecer más humanitario).

Retomando: la cámara se acerca y aleja, camina trémula por entre mi semblante manchado de rencor. Sí, rencor; un rencor proveniente de esas obsesiones mal tratadas de mi niñez. Los espectadores no saben qué es lo que escucho, pero tienen que saber que es algo realmente malo: lo peor que se pueda escuchar. Y lo curioso es que ni siquiera se trata de muerte, sino que de placer. Paradójico, ¿no? Escucho placer y palabras nunca antes dichas, que ni siquiera en las tantas noches sudorosas que pasamos juntos me regalaste, pero lloro; lloro porque dichas palabras entonadas al más puro son de gemidos maltratados por la libertad requerida, me saben a travesti mal venido y con gonorrea. 

Así entonces termina la primera toma de tres: la del medio. Finaliza con el sentimiento perverso clavado en las entrañas: algunos le llaman venganza o rencor, yo prefiero llamarle tristeza. Aquella que no aguanta disiparse, sino que queda metida, incrustada, como tus propios huesos. Señor camarógrafo, no dejes que la gente, cuando vea la película, crea que era simple y pura venganza. Claro, está bien, algo de eso tiene que haber, pero no es lo principal. Recuerda la melancolía, la pena: eso es lo importante.

Ya habiendo clarificado ese punto, volvamos a contar la historia. 

Ahora se vuelve a modo de racconto al inicio: a aquel bello día en que nos conocimos. Día caluroso, aunque no tanto. Mal vestido no andaba, tampoco de etiqueta (de hecho creo que pantalones cortos y polera no indican necesariamente preocupación. Es que tampoco quería demostrarme ansioso: eso era debileza: tenía que estar relajado). La estación se detuvo luego de una charla con Vicente Huidobro y el paracaídas, sin saber que precisamente terminaría como lanzado de un precipicio del placer que me inundaría más tarde.

¿Te gusta así, cierto? Una bellísima historia de amor, sin ninguna pérdida. Los amigos espectadores estarían felices si es que no hubieran observado la primera parte. Es que soy algo sicario.

Caminamos luego del reconocimiento de nuestros ojos. Me gustaste de inmediato. Ganas de besarte ahí no me faltaron, no obstante me comporté a la altura. Una altura que a veces me hacía marearme, como cuando te dije que tu casa quedaba muy lejos como para volver a ir y que el hecho que nos hayamos reunido hoy, 4 de abril, obedecía simplemente a que soy un hombre de palabra, que perfectamente podría haber seguido viéndote tras la cámara de mi computador por unos tres meses más, pero como insististe, y ya te amaba pese a la distancia, accedí. Todo eso tiene que verse simpático, tiernitos como tus ojos color poncho folklórico-inca.

Así entonces se continúa la historia, azotada de buenas oportunidades y acercamientos, como la aproximación profunda que tuvimos esa misma tarde en tu cama, luego del chocolate y la pizza. ¡Cómo me calientan los besos! Y sonabas como piano en penumbras: todo vuelto de amarillo. 

Exquisita boca. Mi mano quería avanzar hacia abajo, pero pensaba que era otro nivel, un nivel demasiado vulcanizado como para proseguir. Había que portarse como un caballero. Y lo soy, siempre lo he sido: ahí incluso, a mis 20 años, ya me perfilaba como una persona gentil y de dinastía. Un tipejo inteligente, medio desordenado, cantor y confiable. Así era antes. Enfatizar en el contraste de un antes y un después me parece perfecto. Un antes esparcido entre fragancias y un después envuelto en espumas tóxicas.

Te toqué con cuidado, lo mismo hiciste tú. Se tiene que ver perfecto: repleto de pasión y calentura, pero ¡ojo! la atmósfera tiene que estar siempre cercana a la ternura. Es como si uno no se atreviera a expresarse tal cual es: sexo, claro sexo y amor conjugados, pero sexo igual. Y no me avergüenzo, sino no lo habríamos hecho la primera vez que nos vimos. Pero como los espectadores son susceptibles a reclamos por tentaciones indecorosas, creo necesario derramar el sexo en flores olorosas de encanto y no tan rojas. ¿Se entiende? Tampoco es necesario filmar cuando, ya producto de la confianza que me otorgó la entrega de presentes y los besos con lengua, te agarré el culo evidenciando mi próxima entrada. Situado en el lugar que me corresponde, te hice el amor maravillosamente.

Siempre te dije que era medio loco y que no era una persona fácil y que tenías que esperar un poco para consolidarnos como pareja ya comprometida. Claro, no es fácil despegarse de la gente que uno quiere y la que te formó. Y es muy intranquila esa calma superficial que me abrazó todas las veces que dije que te amaba y que quería vivir contigo y hacerte la persona más feliz del mundo: alguien puede decir te amo, pero si ese alguien soy yo, ese te amo se transforma en un te odio para personas otras que esperan que tu vida sea fácil y reproductiva. Eso se los cuento a ustedes, queridos lectores invisibles, pero no estará en la filmación.

Viendo fotografías punzantes por todos lados, recuerdo el episodio de maltrato psicológico-inconsciente que provocaste en mí una tarde-noche de julio. Ahora la cámara tiene que estremecerse, volver, salir, entrar, ojos, boca y fotografía; sí, aquella que aguijonea y doblega, que mata y revive al mismo tiempo. Tú, feliz, mostrándome imágenes: que el asado, que Ricardo, que tu amiga, que la celebración de la casa nueva, que yo era tan feliz antes, que teníamos tantos planes, que qué hubiese sido mi vida sino se hubiera ido… y mis lágrimas que humedecieron el álbum. Lo más penoso de aquello es que no fue penoso, sino un manifiesto de envidia: pues claro, con Ricardo construiste todo, y la muerte lo arrebató un día, y llegué yo- luego de mucho- y que me llamo del mismo modo. ¿Podré alguna vez ser igual o más importante que Ricardo? Tú me dices que sí, yo no sé.

A cualquier persona normal le habría provocado lo que a mí con esas fotos de tiempos de antaño, en donde yo no estaba, no formaba parte de ti. Y por supuesto: rompí en llanto. Entendiste. Finalmente, la escena termina con un beso.

Besos, saliva, caminatas bajo la lluvia, sudor, calor, dientes, pizza doble queso en los bordes, salidas varias, playa, risas, besos, momentos, pasta de diente, chocolates, cuerpo, zapatos, bufandas, guitarra, Alanis Morissette, folklor, canciones, mucha música, cine, ronquidos, lamidas, abrazos, escondidas, calzoncillos, anillos, unión, vida, harta vida, condimento, consonante fricativa interdental sorda, familia, comidas, noche, días, cuerpos, manos, Tori Amos, micro, Lila Downs, teatros, funciones, espejo, cd’s, camisas, Adriana Varela, lengua, James, Ay pena penita pena, te amos, te adoros, te deseos, te quiero hacer feliz, violines y cartas, paraguas y serpentinas.

Todo esto envuelto en una atmósfera de ensueño: música rítmica, melodiosa y tranquila. Imágenes breves, normales.

Ya, ahora me sincero: el final lo tenía preparado, así, bien melodramático. Sin embargo, apareció un nuevo 27. Hay que plasmarlo entonces. Cómo terminaba antes: caminando solo sin ningún tipo de sobreinterpretación, el lector y receptor visual podría pensar que sólo me muevo, que en la vida estaría solo o acompañado, eso daba igual, no importaba (¡qué rellene los espacios!).

Cómo termina ahora: sábado lluvioso y húmedo. Una llamada nuevamente. Ahora es tu preciosa voz despertándome para luego crucificarme. Se vuelve a repetir el principio, círculo vicioso y egoísta. Volviste a cagar a un pendejo tonto y extremadamente ingenuo.

Agarro el mango, miro en la superficie mi reflejo. Camino a la cámara, la hago trizas. Tras bastidores te encuentro, me preguntas si terminé mi “súper” novela-película. Te miro con rabia. Te ataco. Te mato. Lloro.

(La cámara en un primer plano muestra mi rostro, luego detalla el cuchillo, finalmente relata tu historia ensangrentada en el camerino… suena la música y… “El Fin”).   


29-05-2011

Memorias para subir el ego

Ordenando, hace algunas horas, encontré un papel de aquellos. Y justo ahora se me volvió extremadamente necesario el dibujar, para luego fortalecer, mi autoestima ya bastante demacrada. Esta semana fue la cúspide de la insatisfacción personal e individual, así que un tantito de amor propio no vendría para nada mal. Por supuesto, un "amor propio" generado por los demás y no por mi maltrecho pensamiento de trabajador de la clase obrera.

Resulta que el 2009, cuando mi vocación se había esfumado y sólo quedaban rastrojos de mi amor por la literatura, asistí a algunas clases del magíster en Género y Cultura, de la Universidad de Chile. El curso fue sugerido por mi querida profesora y activista social, Kemy Oyarzún, con el objetivo de que nos ayudara, a mí y a mis compañeros de seminario de grado, con la escritura de nuestras tesis. El curso se llamaba "Escritura y Género" y era dictado por los profesores Soledad Falabella y Rodrigo Marilef.

Las clases dictadas por dichos profesores y las palabras que me dirigieron ambos, una vez que supieron el deforme objeto de mi tesis, fueron de mucha ayuda. Lamentablemente, producto de mi incompatibilidad entre mi tiempo disponible y mis obligaciones, no pude finalizar el año en el curso, no obstante, fue de gran auxilio para la escritura en en-sayos de mi tesis. 

Bueno, la cosa es que en ese curso, hubo una actividad que se relacionaba con la lectura de la introducción de la obra "Cuerpos que importan" de la teórica, Judith Butler (no leer wikipedia en español: ¡¡aberración!!). Además de leer el texto había que realizar una extrapolación del modo de escribir de la americana y traspasarlo a algún capítulo de nuestras tesis. La idea era capturar la esencia escritural de Butler. Claramente, una idea muy difícil de llevar a papel, debido a la gran fuerza y magnetismo de la feminista, pero sin dudarlo, un ejercicio divertido y bastante útil, por lo demás.

Luego de dicha intervención, cada uno de los textos realizados eran entregados a otro compañero o compañera para que lo leyera e hiciera acotaciones de los discursos, en base a una pauta confeccionada por los profesores. Recuerdo que tuve que editar- así le llamaban a la actividad- el texto de una compañera que realizaba su tesis de magíster en base a los escritos entre Gabriela Mistral y Doris Dana. Mi texto lo editó Lorena Salas, una compañera bastante simpática recuerdo, licenciada en Lengua y Literatura Inglesa, de la misma Chile. 

Le pido permiso a Lorena para publicar sus palabras. La verdad es que no les había tomado el peso que tienen: son muy bellas y reconfortantes. Mi texto, que fue lo primero que confeccioné para mi tesis de pregrado, se basaba en el voyerismo en el cine. De hecho, fue la base del cuarto capítulo de mi tesis. Y aquí va lo que Lorena escribió acerca de la lectura de mi escrito:

"Disfruté mucho la manera en que Ricardo se involucraba en su texto y en su trabajo. Su texto se constituye casi desde una confesión. Él mismo era un cuerpo muy vicioso de miradas, que desde su propia experiencia describe. Su texto resulta complejo pero cercano, al darnos la opción de verlo - en cuerpo, ojos y mente - dibujado en la trama del papel, muy a pesar de su propio pudor. Resulta interesante internarse en su viaje que va desde su propio cuerpo pudoroso, al del voyerista entusiasmado de ojos libres. Profundamente encantado por los Freaks se enfrasca en su mirar hasta asimilar su propio exceso observador como un cuerpo anómalo en la escena".

El tremendo ni que rodeo para presentar la sustancia de mi entrada: el texto en negrita. ¡Gracias, Lorena!

Sinceramente, entre tanto pecado existente, fue un cáliz de néctar para mis obsesiones dolorosas.

17-05-2011

La pedagogía con minúscula

Hace tiempo que vengo preparándome mentalmente para volver a escribir, pero algo impide el encuentro. 
Debe ser la pega, me he repetido en variadas oportunidades; o el colon, me digo ahora que lo tengo inflamadísimo. Es raro, he sentido que desde que entré a trabajar, mi memoria y mi creatividad se han visto un tanto fundidas. Preocuparme de situaciones tan anexas a lo que he vivido en mi casa a lo largo de mi infancia y adolescencia y a lo que presencié yo en mi colegio, han provocado algo de colisión en mi persona; y que digo "algo", "bastante" es mucho más adecuada.
Es complicado ser profesor, pero es lindo, no lo niego. Es complicado rearmarse una vocación los jueves a las 5 y media de la matina, luego de que se me rompe (o me la rompen) los miércoles al finalizar la mañana. La disposición muchas veces agota y cansa. Pero bueno, acá estoy, hablando de mí- como nunca lo había hecho antes-. Y me río y lo paso bien, disfruto, fumo y canto la mayor parte del tiempo.
¿Formar? Cómo puedo formar si los cimientos son tan endebles, si al menor viento se caen, avasallando con todo en derredor (incluyéndome). Cómo puedo formar si yo estoy prácticamente de-formado: la literatura me deformó, Freaks me deformó, Tori Amos me deforma constantemente; soy un ser incompleto e imperfectísimo, y así y todo me piden que eduque cuando muchas veces preferiría arrancarme y esconderme. ¡Difícil! No tengo las soluciones que se requiere manejar, muchas veces sólo tengo una sonrisa... espero que aquello sea igual de valorable.

Un abrazo a uno de mis deformes preferidos: Prince Randian.

Y así termina este comentario breve, amando y odiando la pedagogía.

21-01-2011

CARTA AL DIRECTOR: FRAUDE EN EL PROCESO DE SELECCIÓN DE DOCENTES, LICEO BICENTENARIO "SAN PEDRO"

Señor Director:

Mi nombre es Ricardo Andrade Arancibia, tengo 23 años y soy Licenciado en Lengua y Literatura Hispánica (Universidad de Chile) y Profesor de Castellano (Pontificia Universidad Católica de Chile).

Quisiera denunciar ciertas irregularidades en el proceso de selección de docentes para el Liceo Bicentenario San Pedro de Puente Alto, uno de los principales proyectos de gobierno del actual presidente Sebastián Piñera.

De aproximadamente 30 profesores de mi subsector, que concurrimos a la primera etapa: prueba de conocimientos generales y test de inteligencia, preseleccionaron a los 3 mejores, entre ellos, quien le escribe. Posterior a eso, fui a una entrevista personal, de la cual se escogerían a los 2 futuros profesores de Lenguaje y Comunicación, del Liceo Bicentenario San Pedro. Pues bien, luego de toda la parafernalia quedé entre los 2 mejores, sin embargo, el asunto no terminaba ahí, sino que existía una tercera prueba, antes inexistente: “planificación y ejecución de una clase modelo”.

El día 7 de enero concurrí a hacer mi clase. El ambiente fue bastante ameno y los futuros estudiantes del liceo, se motivaron con los contenidos. Dijeron que me avisarían lo más pronto posible, pero nunca recibí respuesta alguna, hasta el día 19 de enero, que llamé para que me comunicaran su decisión. Pues bien, acá está lo extraño: no quedé porque no cumplí con las expectativas que ellos esperan para un profesor de un colegio de excelencia.

Nunca me avisaron, pese a las excusas de la señorita Tania Alvarado, explicándome que me habían notificado mediante correo electrónico. Además, seleccionaron a profesores otros anexos al proceso. Las interrogantes que me intento responder son las siguientes: ¿para qué convocar a concurso si se seleccionarán profesores otros?, ¿acaso estaban elegidos de antemano? Y lo que más resuena en mi cerebro: ¿es posible hablar de “pituto”?

Creo que mi experiencia fue turbia, poco honesta y anti ética. Enmascararon un proceso, jugando con las ilusiones y pasando por alto la transparencia y la verdad.

Me pregunto si los Liceos de Excelencia contribuirán a mejorar la educación…


Atentamente,

Ricardo Andrade Arancibia
Profesor de Castellano

28-12-2010

Molestia

Mi blog, abandonado sistema dual, ha resultado ser una especia de brújula frente a mis indeterminaciones, que marchan en paralelo con mi norte, mi este, mi oeste y mi sur. Muchas veces, motivado por el rendimiento, me he desprendido de la denuncia, aspecto fundamental para quienes tienen éxito con esta herramienta. Yo no lo tengo, y cada vez me importa menos, sin embargo, hoy quiero practicar dicha didáctica. 

Estoy enojado. Sí, me enfadé. Me aburre algo que quizás, de cierto modo, fue una inspiración ínfima para mí, en tiempos pretéritos- adolescencia y un poquito más-. Pues bien, la situación es sencilla: la gente complicada. Sí, lo sé, soy un poco complicado para algunas cosas, por ello es que le agrego "lo" fundamental: la gente complicada que aparenta grandeza y le aburre lo simple.

Acúsenme de soberbio aquellos que me conocen, y está bien, pero nunca me he avergonzado de lo sencillo y lo imperfecto. Me agrada bastante lo común y corriente; me agrado yo, que soy muchas veces común y generalmente corriente; disfruto del arte y la ciencia, de leer y hablar tonterías; no tengo una pose predestinada para asuntos varios (snob); ni menos lenguaje acabado para lucirme con mis amigos y amigas. [Creo mucho en mitos, señor, los creo y a veces los invento].

Pues bien, todo esto lo provocó mi lectura en diversos blogs, en donde se les dedicaban entradas a Tori Amos y Alanis Morissette, dos de mis cantantes predilectas. Generalmente, a las personas que les gusta Tori y Alanis (en especial la primera), son tipejos de cultura elevada, taciturnos y lúgubres de apariencia y mentalidad, que juran de guata que aquello que escuchan es la sustancia más exquisita del mundo. La verdad de la verdad son los amantes de dichas artistas. Y claro, yo también creo que es exquisita dicha música- por algo me gustan- pero no por ello quito prioridad a lo otro. Cada uno con lo suyo: en la filosofía popular se contestan la mayoría de las preguntas, y qué sencillo es la simpleza del creerlo y confiar.

Con la, según ellos, inacabada música de la Tori Amos actual- para ellos un ser en decadencia que sólo gusta del botox y que ya no explota la cripticidad- es que confirmo mi hipótesis acerca de la molestia pegajosa de los hombres y mujeres que se creen superiores. Quieren que vuelva con un Boys for Pele, molestándole de sobre manera sus nuevas canciones, que califican como simples y de poca "importancia intelectual". Le regalan a su palabra la bondad de la escritura clásica, mandando a la mierda la nobleza de los pensamientos, y situándose como estatuas de la mente, expresando su verdad- única no sólo para ellos, sino que para todos- acerca de las canciones de la colorina. Y es eso lo que más me molesta, que usen sus palabras, sacadas de su quizás mente retorcida (palabra que les debe encantar) para crucificar a la cantante y pianista, producto de la no complacencia de sus deseos íntimos. ¿Por qué? Ellos no saben, lo aseguro, ¡jajajjaja! Cabe destacar, para que aprendan, que sus deseos no son los míos... aquello es básico, ¿no? 

No les gustan sus nuevos álbumes, al parecer le saben a China, canción antigua no muy querida por los torifílicos, y que a mí, casualmente, me fascina, y no por sus letras difíciles y su melodía sacada de catedrales en derrumbe, sino por su sencillez. Me parece una canción simple, y me encanta. Lo mismo ocurre con Ironic de Alanis Morissette. Muchas de aquellas hormigas agudas- me agrada el apodo- no la tararean porque todos la tararean. ¡Qué ridículo! Aquello es separarse de la muchedumbre, pregonando un "viva la diversidad", sacado de revista de farándula o de libro de autoayuda. No los vuelve distintos(as) ni mucho menos mejores, queridas hormiguitas agudas, sacar su aguijón con el objeto de no mostrarse tal cual. Es como si se avergonzaran. Y eso, no me agrada.

Aún sigo buscando palabras en el diccionario porque no sé ni lo que significan ni cómo se escriben, me sigo confundiendo con palabritas como "encendedor" y "cenicero", tartamudeo al decir "colorina", camino agachado cuando me pongo nervioso y no cito fuentes a medida que voy hablando con alguien, menos si lo/la vengo conociendo recién. Tampoco hablo de literatura todo el día: me río de pavadas la mayor parte del tiempo. Ah, y soy alegre a veces, y aun así escucho a Amos y Morissette. Si aquello no me hace especial, pues que me digan qué. 

¡Qué agradable es no tener que descifrar símbolos y significados todo el tiempo!

Videos varios:

China [Little Earthquakes, 1992], Tori Amos.



- Ironic [Jagged Little Pill, 1995], Alanis Morissette.



¡Y se acabó!

27-08-2010

Random de Tori Amos

Tengo ganas de escribir. Tengo ganas de escribir de Tori Amos.

Me he vuelto fanatiquísimo de la colorina: escucho, y reescucho, y me detengo nuevamente en el piano, en la guitarra, en esa voz quebrada, a veces desafinada y molesta. Y la mujer aquella que babea al Dios padre, metaforizado en el micrófono devastado.

Random: elegiré 10 canciones al azar.

Carbon: Es que no puede ser la coincidencia... Re-tomando la vida manchada de blanco, se sienta aquélla, muriéndose, loca... y lame el suelo. No hay nada más que hacer: así es vivir, señorita. Una factura de proporciones. Pero, si te mantienes quieto, acá, escuchando, sintiendo, podría cambiar... ¡lo juro! Siempre he estado quieto... pero un poco más: sostenme que caeré. Y lo sabes. Renaciendo el gusano en su maleta. Tiene pena. Mantente. Se puede. Sigue sin mirar [y escuchar].


Playboy Mommy: Las metáforas del suelo me sorprenden. Como si los ángeles pudiesen hablar y caminar. Y gritas como si fuesen cierto los pasos.

Baker Baker: Darías todo lo que fuese por cambiar. Lo sé. Cuando no ves lo que tienes en frente, no queda más que apretarte los ojos, o arreglarte los lentes e intentar de nuevo. ¿Y si vivimos intentándolo? Maybe not this time...

Amber Waves: - Uno nunca sabe qué cresta quiero estudiar. Y le pregunto: "querido Uno, ¿qué estudiaré?" Y es lo único que no responde. Y entonces, me pasé de los delineadores a los asuntos de escritorio, de las letras a las camas de los corresponsales. Me bañé de escritura el cuerpo y me cansé de las canciones que hablan de nada- me dijo.

- Estás loca, Amber- le respodí.

- ¿Así?- replicó furiosa.

Es mejor no detenerse a platicar mucho con ella. Los brillos me molestan los ojos.

Original Sinsuality: No hay pecado original. Pero sí constantes veintisietes, sobre todo en la parte de los alaridos.

Black-Dove (January): La ra lá, la ra lá... Te quiero. Una vez le escribí a Vallejo, pero no era realmente el objeto del párrafo. ¿Te enteraste? Espero que lo hayas notado. Me dirigía enmarcado en el resorte: no hacía nada más: caminata tras caminata: micro y metro: no había otro blanco. Extraño. Y la línea telefónica que siempre me juega malas pasadas. No me entiendo. Vomité todo... ¿te acuerdas? Tengo risa.


Josephine: Hermosa canción. [Leer "Josefina"]. No mañana, quizás.

Fire to your Plain: Una de las primeras que me agradó fue la más digerible, obviamente. Pero lo que se ve más fácil no siempre es lo más fácil. No entiendo. Me desorienté. Pausa.

The Power of Orange Knickers: Sigo solo en esto. Y me complico todos los días cuando cierro los oídos. Pero nadie puede. Ni el terrorista, ni la pastillita bajo la lengua. El terrorista-parásito: ese es. El neblina. El humo. Definitivamente, me cagó. Y me da miedo escuchar. Es tiempo de irme... pero no como se fue quién te cortó el teléfono esa vez. Ya me fui.

Holly, Ivy and Rose: "...Y el hombre ese que sigue buscando a la mujer esa, de vida aireada... Yo lo ví, la otra vez. Yo. Lloraba. Mendigaba... No importa la fiesta... No, claro que no... Así no más es... Y yo, ¡qué suerte la mía!... El corazón lo dejó tirado en la baldosa... ¿Vamos a buscarlo?... Le quiero arrancar el color... ¡Uy!... Me vendría bien algo de rojo... Y a mí de morado... Y a mí de verde... El corazón no es verde... Pero la hierba, sí... ¡Verdad!... Caminemos" [Fragmento: "Diálogo en blanco y negro].


Y estaríamos. Nos vamos a acostar.

21-07-2010

The Middle

Ahora: de vacaciones y pintando.

En la noche- claro- y de amanecida- por supuesto-, disfruto de mis series preferidas. Y esta cosa es fenomenal, porque a eso de la 1 de la madrugada (o sea, bastante temprano para mí), esta cosa navega a máxima velocidad; "esta cosa": internet. Así que he disfrutado de Los Caballeros del Zodíaco, uno que otro capítulo olvidado de Friends, por supuesto que The I.T. Crowd y la inaburrible The Big Bang Theory. Y todo a unos cuantos click en la página www.seriesyonkis.com. ¡Grandioso!

Entonces, le he apresurado la carrera a Warner y me he adelantado jubiloso a una serie que me ha complacido: The Middle. ¡Qué ferocidad de mala suerte! Me agrada la identificación con aquellas familias estadounidenses de clase media y robotizadas con el "Tío Sam". La familia es encantadora. Me imagino que huelen a pollo frito... es que son geniales!

Frankie y su séquito de bienaventurados me matan a carcajadas y también a reflexiones de parentesco. Sue y el pequeño Brick (reencarnación en miniatura del personaje de Jim Parsons en The Big Bang Theory, Sheldon Cooper)- personajes de cuyo carácter me puedo re-construir- conforman esa sensación lastimosa del agrado y la confianza, esperando que logren el objetivo que se proponen. Al final posiciono mis voluntades en el cumplimiento de las metas de Sue y en las intenciones de lectura social del pequeño maravilla, repetidor constante-parlante de las últimas frases que emite. 

La verdad es que los padres de familia no me hicieron recordar sus papeles anteriores, sino que me envolvieron en su atmósfera salada y tornadorezca. Ni el conserje molestoso y arribista de Scrubs, ni la esposa abnegada de Everybody Loves Raimond. Nada apareció. ¡Congratulaciones!

El elenco lo componen:

- Patricia Heaton (de Everybody Loves Raimond): Frankie.
- Neil Flynn (de Scrubs): Mike.
- Charlie McDermott: Axl.
- Eden Sher: Sue.
- Atticus (¡vaya nombre!) Shaffer: Brick.
- Chris Kattan (de Saturday Night Live): Bob.

Algunas fotos:




Brick, el estudioso.

Con Bob, el amigo del trabajo de Frankie.
Si bien la serie me ha gustado mucho, también contribuyó al recuerdo de mi adolescencia. Cuando escuché, tras el término del primer capítulo, una canción que me encantaba, a eso de los 14 o 15 años de edad: The Middle, de Jimmy Eat World. Sé que no tiene que ver con mis gustos, pero aún me sigue fascinando. Recuerdo esa pieza pequeña y los cuatro y medio- pronto a ser cinco- que hablábamos y hablábamos: "estaremos bien, todo saldrá bien". Y cuando leí la traducción... pues claro, era la canción ideal para la familia.

Acá la canción subtitulada:



Siempre quedan esperanzas guardadas.

Y eso sería!

05-07-2010

Someone's Got It In For Me, James

La didáctica del lenguaje se me evaporó por entre mis dedos de café. Y sí, puedo ser parco a veces, pero en este momento, muy por el contrario, me he vuelto emotivo y melodramático. Y nada mejor, para acompañar la trastienda lluviosa, oscura y fría que mi grupo musical preferido: JAMES.

Me retorcí de gusto cuando le encontré el inventado y mentiroso sentido a esta canción, tirada por entre las cosas de Lost and Found. Y lo curioso es que nunca la percaté. Y ahora que la agarré, me he vuelto a encadenar a las rocosas miradas del cansancio mental-cerebral-físico-juvenil.

Os dejo entonces con esta joyita llamada Someone's Got It In For Me, del álbum Millionaires. Porque sigo extrañando el olor a micro a las 7 y media de la mañana a hora y media de camino. No lo puedo evitar. Demasiado humano soy... en fin!

¡Disfruten!

02-07-2010

Motel

"...Y hasta que encontré un motel para cogerte a la brevedad
con cojones de oro hermético y de sello sintético
a las palabras de sensación abierta y húmeda
y al roce momentáneo de tus fisuras entrecortadas..."

26-04-2010

Entrada elevada al cuadrado: Tori Amos y Marosa di Giorgio

"Sí, soy melómano"- dije.
"Ah, qué fome: si no sé la letra de una canción de un idioma que desconozco [pensé que quizás es sólo griego, porque el tonto al parecer es multi, poli-lingüe] no me siento bien"- replicó.

[¡Jajaja! Quizás anda con indigestión el güevón...]

"Yo sólo disfruto"- terminé.
El loquito se esfumó. Y yo, justo ahora, me preparo para escribir la letra de una canción que se hospedó en mi cabeza doblemente: la música y las voces de las Tories y Damian Rice, y sorpresivamente, la letra de la canción.
Cuando di con los parásitos, me causó efecto y afecto la letra en cuestión; era obvio: no podía no relacionarlo con mis queridos monstruos cerebrales. Al final, todo encasilló con mis áreas destrozadas, logrando atribuirle mis temores de terceros a ese parásito-terrorista robador de ilusiones. El parásito se queda, aunque haya sido una simple escapadita a lo rutinario: de ahí el cero avance.  

Bueno, la canción en cuestión es:

The Power of Orange Knickers

The power of orange knickers
The power of orange knickers
The power of orange knickers                                              
under my petty coat
The power of listening to what
you don't want me to know

Can somebody tell me now who is this terrorist?
Those girls that smile kindly then rip your life to pieces?
Can somebody tell me now am I alone with this,
this little pill in my hand and with this secret kiss
am I alone in this...?

A matter of complication
when you become a twist
for their latest drink
as they're transitioning

Can somebody tell me now who is this terrorist
this little pill in my hand that keeps the pain living
Can somebody tell me now a way out of this
that sacred pipe of red stone could blow me out of this kiss
am I alone in this...?

Shame shame time to leave me now
Shame shame you've had your fun
Shame shame for letting me think that I would be the one

Can somebody tell me now who is this terrorist
this little pill in my hand or this secret kiss
am I alone in this kiss
am I alone in this kiss?

...

El terrorista-parásito es muy potente. Creo que me ayudó a saber un poco más acerca de mi estado de inercia y mi cero capacidad de expresión en ciertas circunstancias.

(...)

Bueno, lo otro es simple: descubrí parentesco físico entre Marosa y Tori. Me sorprendí mucho cuando vi fotos y retratos de la poetiza... y es el mismo delirio, jojojojo!
Y al final ambas hablan bien parecido: se podría hacer una novela de los poemas de Marosa, lo mismo ocurriría con Tori (y no me refiero sólo al Scarlet's walk).

Aquí un poema de Marosa, el poema 4 de la sección- o poemario, no sé- Druida:

4

Cuando Cecilia tenía 12 años desapareció de la casa; y la madre y la abuela fueron por ella a través de los anchos campos de flores; y salió el padre también, con una pica al hombro, por si había que luchar con un monstruo. Y la buscábamos nosotras; yo me arrodillé junto a los tulipanes feroces, a las azucenas, y escudriñaba; pero, sólo vi avanzar las víboras de vientre de cristal, estirándose y arrollándose como dedos libidinosos. E interrogamos a los labradores, a los dueños de colmenas y los palomares: -Si habéis visto a Cecilia...
Y los hombres negros y las mujeres blancas decían que no. Y sólo por darnos gusto registraban entre panales y los pequeños castillos de las palomas.
Cuando Cecilia tenía doce años se fue de la casa; y como pasaron días y días y días, los hombres vistieron de duelo y ataron camelias blancas en el trineo, y las vecinas miraban hacia la casa y se persignaban.
Pero, una noche Cecilia volvió; furtivamente penetró en mi alcoba.
Yo me abalancé a besarle los menudos hombros, el pelo rojo como la miel. Ella:-Vengo del cielo. Me había ido con un ángel.
Y me murmuró que estaba grávida, que le dolía la cintura; me pedía que le hiciera un lugar en mi lecho. Yo obedecí; encendí una taza de porcelana:
-Cuéntame.
-No sé... Era como una glicina grande y ardiente. Una sombra cargada de uvas azules.
A través de la suave túnica le palpé el vientre henchido. Y:
-Duerme... No temas nada. Yo voy a ayudarte. No diré nada a la madre... Duerme... duerme.
Y ella me abrazó y se durmió llorando. Y al poco rato despertó llorando. Y la madre la oyó. Oí su paso inexorable de alcoba en alcoba. Y al llegar a la nuestra, entreabrió la puerta, se precipitó hacia Cecilia, la tomó de la trenza, alborozada, la iba a besar. Pero, Cecilia se aferró a mis brazos llorando y llorando. Y yo: -Amó a un hombre del cielo. Estuvo allá. Ahora va a tener un niño.
La madre quedó entonces erguida como una estatua. La miró durante un minuto. Y después, sólo le dijo: -Tienes que volver al cielo.

...

Sí, es sabido que a los ángeles les agradan las jovencitas.
Y acá las fotos del parecido. Marosa:




 

Sí, obvio: Tori es más linda, pero tienen un cierto grado de parentesco, ya casi simbólico, ya casi por el tono de sus cabellos, ya casi por todo.

"No hay que leer la letra de las canciones"- y me esfumé yo ahora.

02-04-2010

Mi Música (algunos fundamentos de su existencia)

Vi[vi]endo música (como siempre) por fin tuve lo que tanto esperé conseguir de mis artistas preferidos. Las conexiones de mi red neuronal se configuraron de tal manera que me di contra el suelo pensando en todos los años perdidos, que, si sumamos de Alanis a Billy serían alrededor de 14 o 15. Y ya cuando la vida se me detuvo cambié las vagas versiones por verdaderos encuentros repletos de sobreinterpretación y sines sentidos.

Y aquí va:

Creo que la señorita Morissette leyó a la señora Amos un día de tempestad miscelánea y se dio cuenta de la sed que le provocaba. Sus manos sudaron y obviamente que le duelen cada vez que empuña una guitarra eléctrica, toca flauta traversa, armónica o piano. El dolor de escribir también le hizo crecer esa protuberancia (física y social, por lo demás) del dedo índice de su mano derecha. "¡Qué escribe con sentimiento esta mujer!"- le dije yo el otro día.


Y tan sexy como siempre es que me acompaña en el velador de mi pieza, cantándome que está enferma pero que sigue- y seguirá- siendo hermosa. La espiritualidad que reina en tus artimañas.

Así entonces comenzó la gran revolución a cabellera suelta y desalmada. Pero siempre con ese dolor en las manos, y durmiendo con los brazos doblados y las manitas congeladas saliendo de la frazada, protegiéndote de los fantasmas y duendes que acosan las paredes de tu habitación. ¡Es que amas el frío!

Momentos de introspección y detenimiento te traicionan y de vez en cuando tienes que parar para respirar y sentirte única nuevamente. Y crear canciones como Knees of my Bees, Surrendering, Joining You, Tapes, Doth I Protest Too Much, entre todas las que le siguen. Bebí de vuestra leche para asegurarme los dientes y los huesos. Thank U.

Si Morissette me hizo beber, los James me ayudaron a tragarme esa leche, de vez en cuando natosa pero siempre deliciosa, de la canadiense. Recuerdo el auto y mi manía por buscar esas cancioncitas que sonaban en la FM Tiempo, y al adulto joven de mi padre que no se contenía ni siquiera por instantes ínfimos en preguntarme de quién cresta es esa canción. Y sí, claramente era Getting Away With It (all messed up), que en un pésimo inglés de mi parte guglié y me di contra el suelo al descubrir, además, Laid y Say Something.

Qué fome me está quedando todo esto con sólo rememorar.

Con la prodigiosa voz de Tim Booth me retorcí con Runaground, Building a Fire, Tomorrow, We're Going to Miss You, etcétera. Correr nunca se me había hecho tan agradable: correr y desaparecer al instante. Me configuré al margen de lo deseado y canté al unísono con el maestro.

James entonces me obligó a no atragantarme: a obligarme a recordar. Con Tim siempre nos sentábamos al final de la sala y nos reíamos de nuestros compañeros y compañeras alejados de la realidad y de los profesores monológicos y mojados de conocimientos literarios. Y cantábamos She's a Star de camino al metro.

Y no sólo James. Ni tampoco sólo Alanis. Al finalizar mi primer año de la universidad me encontré con una Morissette matizada de colorín y conchevino y que le cantaba al pene, a la vagina, a los romances de capó y al anticristo cocinando. ¡Tamaña impresión fue la que me quedó después de ese verano!

Claro, luego tuvimos más confianza y me contó que conocía a la canadiense desde hace un tiempo. "Ustedes escriben desde el mismo lugar"- le dije seguro. "Sí"- me respondió. No me rebatió: y yo que pensaba que me azotaría como a su piano.

Ahora sí que nos fuimos fuera del borde. Me enseñaste tu tintura y yo que no te creía nada, que sólo me reía. Me preguntabas de masturbación y de viajes. Me relajé y te conté de semen y penetraciones e idas y venidas. "Amos, eres como amor" [¡qué diálogo el de nosotros!]. "Sí, pero con unas cuantas cogidas de más"- me gritaste.

Siempre tan suplementaria. Agradezco a Shakira que haya programado A Sorta Fairytale. Aunque ya resonaba en mi cerebro Spark: esa ya la conocía. Posteriormente me vi nublado de Josephine, Mrs. Jesus, Carbon, China, Baker Baker, Digital Ghost, entre todas las demás.

Y sí, sigo sin entender cómo me dijiste que Tori era monótona, si con ella indagué las profundidades líquidas de mi córnea, si con ella- de la mano- viajé al punto impreciso de fricciones y entremetidas. No te entiendo. Y sí, te hablo a vos.

Gracias a Amos que conozco esa parte oscura. Lo mejor es entrar y salir sin siquiera despeinarse, y luego mirar al resto y senreírles como siempre. Hemos saboreado tanto y disfrutado de innumerable cantidad de lugares. Miramos al creador y bailamos a su alrededor.

Y junto a tanta aventurilla que repito todos los días en el lugar que sea, se nos unió la experiencia. Creo que era necesario una voz llena de sudor y temblor. El señor Joel apareció navegando en sueños religiosos de un mundo personal mejor y más hospilatario.

El ser subversivo mirando a lo alto la destrucción es propio de Billy. El tratar al piano con amor, sonrisas, pero trastornado de sentimientos es de Joel: es que alejar el contexto de producción es imposible.

Me motivaste a darle una vuelta más. Y con The River of Dreams, Vienna, Rosalinda's Eyes, The Longest Time, Shameless, Allentown, entre muchas otras, nos dirijimos sin mirar a los lados al punto exacto. Volví al centro.

Nos das la espalda pero nos regalas el cielo. Y sí, te agarré entero. La fragilidad de las experiencias amorosas son el sentido de cómo tocas al negro y al blanco. Gracias al señor Joel es que puedo ser revoltoso sin ensuciarme. ¡Recordad, mister Joel, cuando le cantábamos a las mujeres que pasaban por entre los reflejos de la ventana!

...

Ahora que le di, podré justificar mis andanzas. A Alanis Morissette, James, Tori Amos y Billy Joel: la culpa es de vosotros. Gracias.

20-03-2010

Consideraciones Corporales [extracto]

"El otro día me corté. La cicatriz fue profunda: podía ver mis huesos y mis órganos, mi venas y mis arterias; y por sobre todo mi sangre. Agarré mi riñón y jugué con él y luego tomé mis pulmones que olían a aire. El corazón lo dejé pegado al techo y pinté tu nombre con mi sangre en la pared. Luego el corazón cayó sobre mi cabeza. [...] De hecho aún leo tu nombre escrito al conchevino..."


 
Parte de la ternura tiene nombre: Hans.



La segunda parte de la ternura (más un dejo de tristeza): Frieda.

13-03-2010

Josefina

Con Josefina siempre nos vemos: por horas nos miramos al pasar. Y luego de dar la orden nos tomamos de la mano fuerte y sudorosamente. Te lamo el sudor, Josefina querida. ¿Caminamos al departamento para poder lamerte a conciencia? Angustiadísimos caminamos- o caminé. Lo arrendé por un par de horas. A Josefina le encanta correr a mi lado. Nos apuramos, sin soltarnos, sin perder el sudor. A mí, en cambio, me gusta correr, caminar y parar.

Al llegar cantamos:

Mirarás el cielo azul/ y no tendrás escapatoria/ y no tendras miedo/ ni mirarás por la ventana/ ¡Oh mi Clementina de encantos huidizos!/ ¡ven!, ¡ven!/ y ven...

La inventamos tras la lectura de la etiqueta del cereal. Era raro, pero en ese departamento sólo había cereal (y una cama, por supuesto). La etiqueta pintarrajeada de cielo morado nos favoreció a la claridad del día y al encarcelamiento en la cúpula astral. De ahí la canción.

-Para de dar tantas explicaciones, mi muchacho.

-Bueno, Josefina, Josefina: ilusión.

Te rocé en el encanto de tu pegajosa mano. Y tú seguías mirando la ventana. Me encantas, Josefina. E hicimos el amor mirando por la ventana: y sin preámbulos, sin nada. Josefina no es como las otras mujeres. Y no explicaré más.

Tras comer cereal, y aún pegoteados de cuasi-vida, tropezamos a las paredes y caminamos hasta encontrarte pegada a mi pecho en busca de líquidos impropios. Y continuamos. Caminar. Besar. Aspirar. Succionar. Trepar. Palabrear. Rozar. Cantar. Bailar. ¡Y todo en las paredes del departamento! Me morí cuando te subiste al techo. Bajaste repentinamente a la ventana.

Josefina ríes y cantas al mismo tiempo. Y bebo tu sudor. Y esperas a la pregunta.

-Te ves hermosa. Nunca sé qué decir.

-Pero mírame.

-¿Y tú?

Y te dibujé en la pared, y nada. Y te prometí vida infinita, y nada. ¿Qué mirará? Me recuerda a nada: yo nunca miro a través de la ventana. Y la vida eterna, pero nada. Y la vida frenética de la diversión entramos dos, y nada.

Intenté callarme como siempre, y nada.

[...]

Parecía un arpa. Esperaba mi sonido a tu mirada. Y nada.

Trepaste al muro. ¿Alguna respuesta? Alzaste la voz y caíste a mis brazos y fina, ¡sé fina! Y me hacías callar.

-No sé dibujar. Te regalo el cielo de la etiqueta.

Y [me] amaste más de dos horas, pero mirando por la ventana.

Siempre [te] pierdo, Josefina huidiza.

-Josefina eres una ilusión- terminé.


05-03-2010

Lo que no se leyó...

Cuando ya casi finalizaba mi tesis (¡mentira! seguramente me quedaban 2 o 3 capítulos) se me ocurrió (bueno, en realidad no se me ocurrió, lo escuché por ahí) la genial idea de dar las gracias (y por suerte no con mayúscula).

Al final el parrafito se evaporó de vergüenza, fundiéndose en la sub-carpeta: AGRADECER, de la carpetísima: TESIS.

Pero, ahora va.

AGRADECIMIENTOS

Quisiera aterrizar en el recorrido de mi investigación ya concluída para abrazar a diversos seres que enriquecieron mi misión.

A mi querido Browning un abrazo gigantesco por regalar tamaño filme, y por incentivarme, no sólo a las deformidades, sino que también al cine. A mis profesoras de Seminario de Grado, dra. Kemy Oyarzún y Ana María Baeza, por aceptar(me) el motivo de mi freak trabajo y apaciguarme en momentos en que sólo veía imperfecciones, interrogantes y cuestas arriba. A Soledad Falabella y Rodrigo Marilef por su simpatía y buena dispoción. A mis queridos padres por su apoyo infinito, y por advertirme, y por exigirme descanso... y por quererme. A mis bellas hermanas por hacerme reír y jugar. A mis amigos de la u y de la vida, en especial a Loreto, Gabriela, Paloma, Gonzalo, Vero y Edu, a ellos les debo el desligue de la presión y la tensión, y la bienvenida al relajo, las sonrisas y las conversaciones placenteras: ¡mil gracias! A mis alumnos del preu: ¡qué simpática sección! Y a mi vida que muchas veces intenté desligarme y hacerla invisible, mas nunca pude, y sigue acompañándome, al parecer, para siempre.

Mención honrosa para todos los freaks que vi en el transcurso de mi investigación: a "manotas" en el metro, a la señora coja del almacén y a ese joven que caminaba doblado hacia adelante: ¡mil bendiciones para ellos!

A todos muchas gracias.

Ricardo Andrade.

09-02-2010

A Silent Night With You (Midwinter Graces) - Tori Amos

Y finalmente [me] llegaron las Gracias de mediados de invierno... ¡y con 33º de calor!

Me volví a las campanas y a la nieve, al azul y al frío. Y me callé para pasar la noche más silenciosa de mi vida: una tarde rellena de eyaculaciones varias -entre torpes, educadas y aplaudibles- y luego el descanso infinito y maduro de la contemplación callada, pero acompañada.

Me volví fanático del Midwinter Graces, y sobre todo de A Silent Night With You.

Acá la letra:
The radio plays my holiday faves
It takes me back to when our love was new
Young lovers pass me by with their glow
that used to be us not so long ago
You said then, “I just want to spend a silent night with you,
with you, a silent night with you”


Joy to the world your arms kept me warm
night after night in such a cold world
Hear the bells strike
Old pictures instead tell me the past is filling my head
You said then, “I just want to spend a silent night with you,
with you, a silent night with you”


The radio plays my holiday faves
It takes me back to when our love was new
Lost in my daze, you slip past and say,
“Girl, take my hand, see nothing has changed.
Now or Then, I just want to spend a silent night with you
with you, a silent night with you”


All is calm
All is bright